El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

16 oct. 2017

También entre los catalanes tenemos que hablar

José Sanclemente
Varios de mis hermanos (somos seis), mis cuñados y sus hijos se declaran independentistas, buena parte de mis amigos también. Algunos de mis colegas de profesión consideran que la independencia de Catalunya es plausible y que jamás estaremos tan cerca de conseguirla como en el día de hoy, a pesar de que Puigdemont la haya aplazado.

No suelen emplear argumentos objetivables para su independentismo. Me refiero a que para ellos no es relevante lo material, lo económico o lo estrictamente racional. No digo que no
valoren las incertidumbres de un futuro inmediato bajo una república catalana, las valoran, pero prefieren unos años de penurias si el objetivo final es que Catalunya sea un país independiente.

Lo identitario y emocional está por encima de cualquier debate sobre la autodeterminación catalana, por ello resulta difícil rebatir sus razonamientos si no tienes una especial sensibilidad nacionalista.

No vale para moderar su opinión que las empresas catalanas se domicilien fuera de aquí, ni que se anulen reservas de hoteles como si estuviésemos en guerra, ni que la Unión Europea diga que Catalunya no entrará en su club. Nada de eso amilana a mis amigos, familiares y colegas independentistas.

En los últimos días, esto ha sido más complejo, incluso los no nacionalistas hemos empatizado con algunas de sus tesis emocionales, gracias a la violencia inútil del Gobierno español el día del referéndum, del mazazo que supuso el discurso del Rey e incluso de una parte de la manifestación españolista en Barcelona que representó a algunos catalanes silenciosos, pero también a una España rancia que parecía haber desaparecido hace tiempo.

Algunos no nacionalistas --a los que suelen llamarnos 'equidistantes' como mucho antes se llamó 'revisionistas' a los militantes de izquierda que se olvidaron de la revolución proletaria y comulgaron con la Transición española tras la muerte de Franco-- estamos ahora más en contra de la actuación del Gobierno y del consabido Estado de derecho que de la ilegalidad de las leyes emanadas de la mayoría del Parlament catalán, y eso que la ilegalidad no tiene medias tintas.

Maldita equidistancia, parece que te has de comprometer por uno u otro bando y, si es así, es humano hacerlo hacia el de la familia y de los amigos, que abandonan los grupos de wasap porque se sienten incomprendidos o que convierten las comidas familiares en una disputa sinsentido.

¿Quién o quienes nos han llevado a esto?

Seguro que una parte de la respuesta a esta pregunta está en los políticos, también en algunos medios de comunicación de uno y otro lado, los del unionismo y los del separatismo pero, más allá del hosco divorcio entre ellos, en Catalunya tenemos la necesidad de reconstruir nuestros grupos de wasap y los tradicionales y tranquilos encuentros familiares. Seguramente para ello tengamos que relativizar y ponderar posturas entre los catalanes, pero también obviar a aquellos que nos representan y, sin embargo, no nos tienen en cuenta y a los que nos informan pero no nos comprenden ni tienen interés en hacerlo.

Apelemos al diálogo entre los catalanes con todos los apellidos, los llamados equidistantes y los independentistas, los que lo están pasando mal porque en este proceso se sienten desamparados, los que dudan y los que tienen tan claro que no les importa que el presente de Catalunya sea incierto porque el futuro será mucho mejor.

Hay algo en lo que una buena parte de mis amigos, mi familia, mis colegas estamos de acuerdo y es que esto se tiene que arreglar votando en un referéndum legal y transparente, sin represión policial y con urnas transparentes.

Es necesario para restaurar nuestra convivencia, a pesar de todo. Ojalá nos dejen los políticos y los medios de comunicación sectarios.

27 sept. 2017

Alfabetización mediática contra periodismo amarillo

Gabriel Jaraba
Durante mucho tiempo se ha creído que el periodismo amarillo es el que se practica en diarios en formato tabloide, impresos a dos tintas o a todo color, con tipografía llamativa y titulares engañosos, chocantes o directamente repugnantes a la razón o al decoro. Ahora, sin embargo, a medida de que la prensa impresa va recorriendo un camino que parece conducir de la duda a la involución (salvo meritorias excepciones) comprobamos que se puede hacer amarillismo con titulares de cuerpo 36 y portadas compaginadas en columnas.

El ejercicio cotidiano de lectura de las portadas de los diarios nos
alecciona sobre ese engullimiento que el amarillismo disimulado y el sin disimular practican con el periodismo. Se trata de un ejercicio esforzado porque tal simulación es ejercida con precisión de orfebre. Y es así no porque busque vender diarios; su negocio ya es otro. Personas de buena fe imbuidas de un loable ánimo moralizante han creído siempre que los medios sensacionalistas buscan el enriquecimiento de sus empresas mediante la expansión de la difusión. Quizá fue así durante un tiempo pero ya no. La persuasión publicitaria, con su argumentación retórica y su complejidad semiótica está siendo sustituida por una incipiente aunque intensa interpelación personal en red, en la que aparece con toda crudeza el sempiterno modo dual de manipulación social: mediante la intimidación o mediante el halago (que es lo que ha llevado a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, y por eso desprecia a los medios y los periodistas, por considerarlos obsoletos y contraproducentes para sus fines).

Los intereses de los lectores 


La prensa diaria nos ofrece cada día en las portadas que cuelgan de los quioscos unas persistentes lecciones de minitrumpismo. Para disimular, acusan a Twitter de ser escenario de discusiones de barra de bar cuando en sus propias páginas se encuentran peores infundios recubiertos por la pátina del libro de estilo, que es la capa que todo lo tapa. Lo hacen porque su objetivo es la venta pero no al público sino a quienes pagan de verdad su fiesta: los bancos y los intereses político-institucionales que deciden sobre el acto financiatorio. Los diarios no editorializan ya en sus artículos ad hoc que se presentan como tales sino en los titulares principales. Siempre se ha hecho así, cierto, pero ahora más y con mayor descaro. Léanse con lupa los titulares de portada de uno u otro cotidiano y se comprobará que su redacción no ha sido pensada para servir al lector sino para simular una cierta retórica informativa y por tanto admisible que en realidad no concuerda con los hechos sino que trata de inducir sensaciones en el lector desprevenido. Por eso se le llama sensacionalismo y por ello en la motivación que lo inspira reside la esencia del periodismo amarillo: en escribir no atendiendo a los intereses de los lectores –que como ciudadanos son titulares del derecho democrático a la información— sino en los de quienes han de proporcionar beneficios privados a las empresas y a los intereses políticos a los que sirven.

Cuando comencé a ejercer de periodista, a finales de los años 60, algunos profesionales de la información y de la educación ya reclamábamos la introducción en la escuela de los periódicos como elemento didáctico. Éramos conscientes de que la educación debe incluir la capacidad de comprender la información para poder gozar de ese derecho. Ahora, cinco décadas después, la práctica de la alfabetización mediática es ya ineludible, a causa del mismo imperativo pero por mor de otro adicional que no se puede soslayar más: los alumnos deben prepararse para vivir en un mundo en el que su libertad de opción no sólo social sino incluso personal se juega sobremanera en el campo de la información.

La alfabetización mediática que la Unesco propone como tarea ineludible de educación democrática tiene que practicarse no sólo con mirada crítica sino con calibre de pie de rey. No es un problema de tecnología sino relativo a las llamadas competencias de lectoescritura, que quieren decir simplemente ser capaz de entender lo que se lee y de expresar lo que se piensa. La alfabetización mediática va un poco más allá: saber interpretar el porqué de lo que han escrito otros (y por eso esta nueva disciplina forma parte con todos los honores de las humanidades: porque es una hermenéutica).

El desenmascaramiento de la posverdad –que no es más que una mentira que no se confiesa a sí misma como tal—pasa por una hermenéutica exigente que desvele las imposturas del titular editorializante disfrazado de elemento informativo (se rompe la sacrosanta separación de la información y la información desde la misma portada, y todos tan frescos). Porque el amarillismo rampante de la prensa española actual se ejerce agazapado en la maraña de una escritura periodística equívoca que ya no trata de convencer mediante la persuasión retórica sino por la introducción machacona de palabras consigna y la distorsión deliberada del componente informativo a beneficio de la tergiversación mediante la opinión enmascarada y la inducción de sensaciones.

Sensacionalismo con tipografías moderadas


Léanse pues atentamente día a día los titulares de portada de la prensa impresa y se hallará que entre nuestros editores patrios de hoy existen algunos que no tienen nada que envidiar a los Murdoch o los Springer; les han superado ampliamente en capacidad de engaño disimulado y sostenido fraudulentamente con artificios que remedan la información cuando sólo pretenden torcer sentidos y deformar hechos. Ya no es la foto de un falso Hugo Chávez difunto en portada un día, es la titulación tendenciosa un día sí y otro también.

Se equivocarán quienes crean que la comunicación basura se limita a formatos de televisión groseros o a difusiones insultantes en redes sociales. La verdadera contaminación mediática trata de colarse en la fiesta vestida de formatos informativos y tipografías conservadoras, aparentando una cierta altivez, adulando a la cultura de cejas altas y haciéndose la ofendida. ¿Les parece extraño? Hace años que Rupert Murdoch lo ensayó en 'The Times' con muy notable éxito.

29 ago. 2017

Bons periodistes objectius o soldats de trinxera política

Siscu Baiges
Els mitjans de comunicació mai no han estat independents. Tots tenen uns propietaris concrets i una línia editorial determinada. Els públics haurien de ser objectius per definició. Els privats defensen els interessos dels seus amos. Seria bonic pensar que alguns mitjans privats es guien només per la qualitat dels seus reporters i col·laboradors i pels interessos i la curiositat dels seus seguidors. Però tots els mitjans tenen un biaix o un altre. Tant li fa que alguns es presentin com a ‘independents’. No ho són.

No estic parlant, ara, de la seva dependència dels anunciants o dels bancs que els financen. ‘El País’ era el diari dels progres de la mateixa manera que l''Abc' era el dels conservadors. A Catalunya, 'La Vanguardia' era el diari de la gent de bé, l’'Avui', el dels catalanistes i 'El Periódico', el de la classe treballadora.

Amb el pas del temps i la irrupció d’internet en el món de la
Estudiants de periodisme.
comunicació, el panorama s’ha diversificat, però la politització no només s’ha mantingut sinó que s’ha portar a uns extrems preocupants.

A Catalunya estem assistint els darrers temps –parlo d’anys ja- a un arrenglerament dels mitjans amb opcions ideològiques concretes que ha derivat a una veritable guerra entre ells. Es pot debatre si aquesta realitat és la causa o la conseqüència de la divisió que experimenta la societat catalana actual. Però és una realitat indiscutible.

El rigor i l’objectivitat informativa queden per darrere de la cursa política en què estan engrescats aquests mitjans. Massa ciutadans només es creuen les notícies que els expliquen els mitjans amb els quals sintonitzen i menystenen les que publiquen els del bàndol oposat. Consideren veritats immutables les que divulguen els ‘seus’ mitjans i desautoritzen les dels adversaris. "Vès, què han de dir aquests?", exclamen quan es neguen per donar per bona una informació que no els agrada apareguda en un mitjà de la trinxera rival.

En aquest context, què han de fer els periodistes que surten de les nostres universitats? No se’ls pot amagar la realitat i ells en són prou conscients. Saben que segurament els serà més fàcil trobar feina si es signifiquen com a propagandistes d’una determinada filosofia política que si demostren unes qualitats professionals excel·lents. Topen amb una doble barrera. Han de sumar l’acceptació a aquesta disjuntiva la precarietat laboral que els ofereixen.

Ser periodista a Catalunya avui és complicat. Ser jove periodista a Catalunya ho és especialment. 

L’únic consol que tenen és que el que pateixen i patim aquí no és altra cosa que la mateixa situació --corregida i augmentada, això sí-- que es viu a la gran majoria de països del món.

A hores d’ara és més dur que mai ser periodista amb idees progressistes i treballar en un mitjà de dretes o no ser independentista i treballar en un mitjà que ho és. I a la inversa.

És pretensiós donar consells a les noves generacions de periodistes que surten de les facultats. L’únic que se m’acut és que, passi el que passi i els toqui treballar on els toqui, sempre és millor fer la feina ben feta que de qualsevol manera. Els serà útil si algun dia poden exercir la professió sense necessitat de fer-ho des d’una de les dues trinxeres des de les quals es fan la guerra els mitjans actuals.

28 ago. 2017

Repartidors de carnets de bon i mal periodisme

Xabier Barrena
Sempre he dit que el Periodisme dista molt de ser una ciència, si per tal entenem quelcom d'extrema dificultat. Ja entenc que, a l'hora de parlar dels mitjans, passa una mica com en el futbol, que tothom és entrenador. Ara bé, em sorprèn la quantitat de comentaris de persones alienes a aquest món que pretenen aprofondir en l'entorn periodístic. Tothom sap perfectament els límits de l'ètica periodística. Tothom sap, exactament, quan una foto és massa o no. Tothom ha passat per una redacció, sembla. És meravellós.

Punt i apart mereixen els comentaris d'altres periodistes. Ja sigui en exercici en un mitjà o bé en un gabinet de comunicació. Aquí el que em meravella és el seu sentiment de superioritat. La manera en com otorguen carnets de bon i de mal periodisme. Són gent que, ràpidament, assoleixen que el gruix de la població els passi la mà pel llom. Ells són bons i s'abracen. No importa que alguns d'ells tinguin els peus de fang. Creuen, sens dubte, que la memòria és feble. I potser tenen raó.
Només potser.

Fotos amb nens que alguns no haguessin publicat mai per "sensacionalistes"...

... però que han passat als annals del fotoperiodisme i han servit per il·lustrar --i denunciar-- diferents episodis infames de la Història universal dels últims segles.

Nens en una mina britànica, el 1911. (Autor desconegut)

La Gran Depressió als EUA (1920-30). (Autora: Dorothea Lange).

Gueto de Varsòvia, sota els nazis alemanys (1943). (Autor: Jürgen Stroop). 

Nens fugint d'un poble vietnamita bombardejat pels EUA, el 1972. (Nick Ut, d'Associated Press) 
Atemptat d'ETA contra el cuartel de la Guàrdia Civil a Vic, el 1991. (Pere Tordera)
La nena Kong Nyong, a Sudan, el 1993. (Autor: Kevin Carter).

El cadàver del nen kurd Aylan Kurdi, en una platja turca, el 2015. (Agence France Presse)

Omran Daqueesh, en una ambulància, després d'un bombardeig a Alepo (Síria), el 2016. (Reuters)






16 ago. 2017

Prisa revoluciona el sector periodístico

Albert Sáez
La intervención del presidente ejecutivo de Prisa, Juan Luis Cebrián, en la junta de accionistas del pasado 30 de junio va a marcar muchas decisiones de los próximos meses, tanto en los medios que pertenecen al grupo como en el conjunto del sector. Prisa es referencia para muchos actores de este mercado, desde las
Juan Luis Cebrián y César Alierta, en una imagen de archivo.
entidades financieras que acumulan miles de millones en créditos en el sector media hasta las consultoras que analizan otras compañías, los anunciantes, el resto de medios de comunicación y los profesionales del periodismo que aún hoy siguen confiando más en Prisa que en sus propias empresas.

¿Qué dijo Cebrián?

-- “El solo dividendo social no justifica la aprobación de la gestión. Nos encontramos firmemente empeñados en restaurar la rentabilidad de nuestra empresa”.
-- “Nuestra decisión es proceder a las desinversiones necesarias para hacer frente a las obligaciones crediticias con la complicidad de nuestros acreedores”.
-- “La empresa (El País) tiene un futuro brillante si somos capaces de invertir en tecnología y en capital humano de perfil acorde con los nuevos tiempos”.
-- “Procederemos a construir una estructura de capital estable”.
-- “Será inevitable reducir el perímetro del grupo”
-- “Pretendemos revisar igualmente la política salarial de la alta dirección ajustándola a las condiciones del mercado”.
-- “Vamos a vivir un proceso de consolidación de las empresas de medios, y queremos no solo estar presentes en él sino capitanearlo en lo posible”.

¿Qué se puede desprender en los próximos meses de lo que dijo?


1. Prisa no va a reclamar más esfuerzos a sus accionistas institucionales (Santander, CaixaBank, Telefónica) basados en su capacidad de influencia política y social. Prisa ha entendido el mensaje del presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete en el mismo diario 'El País': “Telefónica está para ayudar, para invertir, y no para otras cosas”.

2. Prisa va a vender lo que se pueda vender. Ya tiene en venta Santillana y Media Capital (Portugal) y en el discurso de Cebrián no hay ni una línea sobre el futuro de la Cadena SER, solo habla de la transformación digital de 'El País'.

3. Más reestructuraciones de personal para adaptar los costes salariales al mercado digital.

4. Los accionistas con ánimo especulativo van a salir cuando recojan beneficios de las ventas de activos.

5. Prisa va a ser fundamentalmente la actual Prisa Noticias, o sea, 'El País' como primer medio informativo global en lengua española

6. A menor tamaño del grupo, menos estructura directiva.

7. Empieza el baile de fusiones en el sector media en España al comprobarse que el final de la crisis económica no acaba con la crisis sectorial. Prisa va a estar en esas fusiones e intentará absorber antes que ser absorbida. (Quienes conocen la habitual altanería de Cebrián entenderán lo que le debe haber costado pronunciar el final de esa frase: “en lo posible”).

Este discurso junto con el perfil del nuevo consejero delegado, Manuel Mirat (al que se insiste una y otra vez en destacar como líder de la transformación digital de 'El País' --no del grupo-- y coordinador de la compañía con las grandes tecnológicas --léase Google y Fabebook--) indican que los rumores reiterados sobre la venta de Santillana, Media Capital (Portugal) e incluso la Cadena SER pueden tomar forma en los próximos meses o semanas con el objetivo de amortizar crédito y reorganizar el capital para concentrarse en ser el primer periódico en español en todo el mundo en alianza con Google y Facebook. En este contexto no se descartan operaciones como la que se insinuaba la pasada semana que implicaría a Henneo ('Heraldo de Aragón', '20 minutos', 'La Información'), capitaneada desde la sombra por quien ha estado hasta el último día intentando que Cebrián fuera relevado en esa junta del 30 de junio: César Alierta. Cebrián se quedó, pero hizo el discurso que le pedían quienes pretendían echarle.

20 jun. 2017

Podemos veta a la prensa, la prensa veta a Podemos... un juego peligroso donde la noticia es el veto

Júlia Sousa
El partido político de Pablo Iglesias ha vuelto a ser noticia, pero en este caso ha sido por vetar a varios medios de comunicación en un supuesto almuerzo en 'off'' que convocó hace pocos días. Podemos debería saber que en el momento que un partido invita a más de dos medios a un desayuno informativo, sea en 'off' o no, el resto de medios se entera al momento y los censurados en dicho encuentro ahora no se callan. Hace un tiempo, cuando sucedía un hecho así, los medios no convocados solían no publicarlo y hacer el vacío al protagonista del encuentro. Ahora, no. Ahora se publica en primera plana y se expande a todas las redes sociales, como respuesta a lo
Pablo Iglesias, secretario general de Podemos.
que también hacen los responsables de Podemos, cuando se sienten ninguneados por un periodista. Así están las cosas, guerra abierta entre la prensa y el partido podemita. Ciertamente un caso insólito en la prensa de nuestro país. Insólito en cuanto no recuerdo que haya sido noticia en un pasado, que un partido u cualquier institución, no te invite a un encuentro periodístico. Estamos faltos de noticias? O bien, Pablo Iglesias tiene un problema grave.

Ellos, los de Podemos, alegan ante su veto que han perdido la confianza en estos medios, que yo no pienso publicar aquí, porque la prensa en general no debería ser motivo de noticia, salvo cuando tenga expedientes de regulación de empleo o cambio de accionariado. ¿Qué significa tener confianza en un medio? Los 'off' siempre se han respetado por los periodistas, el problema es que ahora no hay 'off' o casi no hay, porque las redes utilizadas por todo el mundo, se encargan en muchas ocasiones de sacudir las noticias al segundo de producirse y, no siempre son los periodistas quiénes sucumben a esta táctica. 

El juego en el que han entrado los responsables de Podemos respecto a la prensa es peligroso, no para la prensa, sino para ellos, teniendo en cuenta que Podemos se fundamentó a través de los medios. Y, por otra parte, nutrirse sólo de medios afines, también es peligroso, porque alimentas que el resto de medios incrementen sus investigaciones sobre quién produce el agravio comparativo. 

Pienso que Podemos está entrando en un círculo vicioso del que le resultará difícil salir, sino cambia su estrategia con los medios. Desean el control de todo y esto es imposible. Deberían saber que una vez lanzan una noticia, cada medio la recogerá según sus intereses políticos o económicos, lo único que sí hay que exigir es que dicha información sea veraz. Afortunadamente, de momento, tenemos libertad de prensa y solo faltaría que todos los medios publicaran sus noticias bajo los mismo titulares y enfoques. Sería la muerte de la prensa. Señor Iglesias: puede vetar a quien quiera, también pueden vetarle a usted; son las reglas del juego y como tal, también conlleva consecuencias que usted debería conocer. En mis años de comunicadora en política, jamás se me ocurrió vetar a nadie. ¿Sabe por qué? Porque prefiero una prensa crítica a una prensa cabreada. Si le sirve de consejo...