El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

8 may. 2018

Un homenaje a las redacciones

En estos momentos en que algunas empresas periodísticas han decidido que sus redactores trabajen desde su propio domicilio personal y que las redacciones se vacíen de forma sustancial, puede resultar interesante leer el discurso de agradecimiento que la veterana periodista Soledad Gallego-Díaz pronunció el pasado 7 de mayo al recibir el premio Ortega y Gasset a la mejor trayectoria profesional. Solo un dato antes de reproducir el discurso íntegro de esta reputada profesional de 67 años: no tiene ni Twitter ni Facebook y siempre va con una libretita cuadriculada y un bolígrafo en el bolso (los subrayados del texto son nuestros). 

"Muchas gracias.

El premio Ortega y Gasset que recibo hoy es el dedicado a una
trayectoria profesional. Yo ahora soy columnista, pero eso es algo bastante reciente. Toda mi trayectoria profesional discurrió como periodista de información y reportera. Permítanme que como veterana periodista felicite a los compañeros mexicanos que han ganado el premio por la mejor historia o investigación periodística, a los que han elaborado la mejor cobertura multimedia, con la maravillosa historia de Cristina, y a los dos compañeros, David y Marcela, que fotografiaron con delicadeza, dolor y presencia de ánimo la peor noticia del año. Enhorabuena, son jóvenes periodistas y su trabajo serio, profesional, en busca de la excelencia, encarna todo lo que siempre hemos admirado en la profesión que compartimos.

Les decía que siempre he sido una periodista de información, o mejor debería decir, una periodista de redacción. Y quiero hacer aquí, expresamente, un homenaje a las redacciones.

Son las redacciones las que hacen grandes a los medios de comunicación. Formar parte de una redacción supone trabajar para un colectivo y compartir un compromiso, implica una complicidad y una misma manera de concebir esta profesión, una misma cultura y un mismo respeto por los procedimientos, las imprescindibles reglas de este oficio. Unas mismas normas, una misma voluntad. Un mismo orgullo de profesionalidad.

Los periodistas, se lo dice alguien con una larga trayectoria, no trabajamos en aislados, sino que pertenecemos a lo que algunos llaman “una comunidad de práctica”. No es un club, desde luego. Las redacciones son, como diría el sociólogo Etienne Wenger, grupos de personas que compartimos una misma preocupación y una misma pasión por algo que hacemos y que aprendemos a hacer mejor, precisamente porque lo hacemos juntos. Eso es lo más raro y magnífico de las redacciones, que lo hacen todo mejor, porque lo hacen juntos, porque respetan los mismos procedimientos profesionales, porque aprendemos unos de otros y porque colaboramos unos con otros. Porque, gracias a esa cultura compartida, sabemos identificar el buen y el mal periodismo.

Por eso las redacciones no son incompatibles con los cambios tecnológicos, por muy radicales que sean. Las nuevas tecnologías pueden ser, precisamente, el soporte que necesita la cultura de una redacción para sobrevivir. Pero es imprescindible que las dos se respeten y cooperen.

Las redacciones en las que muchos hemos pasado la vida eran las tradicionales y es verdad que en la última década la transformación ha sido prodigiosa, hasta el extremo de que esas redacciones son ahora más bien centros de noticias, que se organizan en torno a diferentes plataformas y mecanismos de difusión.

Pero eso no es lo definitorio. Lo que las define es si respetan o no su cultura profesional. Las redacciones siempre han sido laboratorios de tecnologías y campos de batalla de cambios sociales y económicos. No se hundirán por llamarse de otra manera ni por las nuevas tecnologías. En todo lo caso lo harán si pierden su respeto a los procedimientos y el sentido de su origen. Los cambios tecnológicos no tienen por qué destruir esas identidades profesionales. Es más, en realidad es imprescindible que no lo hagan, porque es eso precisamente lo que aviva la fortaleza y el empuje de los propios medios.

Los medios de comunicación más importantes del mundo tienen su propia trayectoria profesional, una cultura profesional propia y compartida y la defienden con uñas y dientes. Es lo que identificamos a veces como su alma, su personalidad. Son grandes medios que buscan la Influencia, que quieren fijar las agendas, pero no de cualquier manera, sino atendiendo al interés público. Grandes medios que hacen explícitas en sus editoriales las razones, los principios, que les llevan a jerarquizar y evaluar las informaciones de esa manera determinada y propia y que tiene redacciones orgullosas de proporcionar a sus lectores los datos exactos que les ayudaran a reflexionar, orgullosos de poner a disposición del debate común todos los datos ciertos que necesita esa sociedad.

Son redacciones que saben qué es de interés público y que no. Saben que su trabajo consiste en detectar y exponer delitos o graves fechorías. Detectar o exponer serias conductas antisociales. Proteger la seguridad y la salud pública. Evitar que los ciudadanos sean confundidos por declaraciones mentirosas de individuos relevantes o por hechos falsos difundidos masivamente.

Las grandes redacciones tecnológicamente avanzadas no necesitan usuarios, sino lectores, oyentes, televidentes. No se dirigen a personas que consumen información, sino a personas que la procesan, la comentan y la utilizan para sus propios debates. No se trata de conversar con ellos ni de convertirles en nada ni a nada, se trata de informarles, de saber qué les pasa y lo que pasa a su alrededor y buscar los motivos, el contexto en el que eso se produce. Y hacerlo, hay que insistir, de acuerdo con unas reglas, porque no se puede indagar en los hechos, nuestro principal objetivo, sin tener mecanismos de verificación. Si la sociedad quiere derrotar a las 'fake news', las grandes redes de manipulación que se han puesto en marcha a través de entornos digitales, tiene que darse cuenta de que necesita nuestras informaciones, nuestros reportajes y nuestro trabajo profesional y nosotros, comprender que necesitamos toda la tecnología de la que podamos disponer en ese camino.

Los puestos de trabajo se pueden rediseñar, como se dice ahora, su organización puede variar (por ejemplo, es imprescindible, y urgente que muchas más mujeres se incorporen en los niveles de dirección y de opinión, reservados de una manera asombrosa a hombres). Seguro que ha habido que cambiar muchas cosas y que habrá que seguir cambiando muchas otras, pero el objetivo del periodismo es y tiene que ser el mismo: convertir una multitud de noticias en información. La tecnología ha cambiado, pero la información no. La noticia, su búsqueda, su comprobación de acuerdo con unos procedimientos rutinarios, fijados y conocidos por todos, su valoración en función, exclusivamente, del interés común, sigue siendo, como diría un inglés, 'business as usual', como siempre. Como demuestran mis jóvenes colegas premiados, las informaciones tienen el mismo esqueleto que siempre, se difundan en el formato que se difundan.

Las utopías regresivas no sirven de nada. Pero tampoco sirven para mucho las utopías venideras. El periodismo ha servido a la democracia y a la sociedad y sigue siendo vital para su sostenimiento. Si de algo estoy segura es de que periodismo sigue siendo la indagación de los hechos en busca de la verdad. Y que para saber indagar en los hechos hace falta tener entrenamiento y oficio. Y eso es asunto de las redacciones. Todo lo tecnológicas que quieran y puedan ser, pero redacciones donde se realiza un trabajo colectivo y cómplice. Donde hay periodistas y se hace periodismo.

Muchas gracias."

28 abr. 2018

La xacra de l’assetjament a les xarxes socials, especialment a dones i a ‘freelance’

Francesc Ràfols
L’Institut Internacional de Premsa (IPI, en les seves sigles en anglès) ha impulsat un projecte per avaluar la situació de l’assetjament a periodistes a les xarxes socials, especialment dones, i també especialment, 'freelance'. Aquest estudi es desenvoluparà en sis països europeus, Espanya, Finlàndia, Regne Unit, Polònia, Alemanya i Holanda. Tot i que finalment podria haver-hi algun canvi perquè no es descarti que es faci també a Sèrbia o Eslovàquia atès els problemes que s’hi han detectat darrerament per als professionals de la informació.

El projecte porta per nom On the line i té per objectiu trobar quines
Selin Girit, periodista turca assetjada i amenaçada després de ser
acusada de ser espia britànica per l'alcalde d'Ankara.
eines poden ser efectives per prevenir o limitar els efectes de l’assetjament a les xarxes. El treball consistirà en visites i entrevistes en profunditat a mitjans i periodistes dels països seleccionats. A més, l’IPI també organitzarà sessions de focus group amb dones periodistes i professionals independents per recopilar dades addicionals sobre els mecanismes adoptats o la seva absència.

Aquesta darrera setmana han començat la primera de les visites, que ha estat a Espanya. Del 23 al 25 van ser a Madrid i el 26 i 27 a Barcelona. La coordinació d’aquesta missió de l’IPI a Madrid i Barcelona l’ha feta la Plataforma en Defensa de la Llibertat d’Informació (PDLI). A la capital catalana, s’han ocupat del focus group el Sindicat de Periodistes de Catalunya (SPC) –que a través de la Federació de Sindicats de Periodistes és una de les fundadores de la PDLI– i el Col·legi de Periodistes de Catalunya, que ha cedit l’espai on realitzar-lo.

Com dissuadir l’assetjador


Com explica la PDLI, «entre moltes altres qüestions, s’analitzaran quines mesures es poden prendre per dissuadir els possibles assetjadors de participar en els fòrums de comentaris dels mitjans digitals sense sacrificar la lliure expressió o quins passos ha de donar el/la periodista enfront de l’abús en xarxes socials.» Amb les millors pràctiques, l’IPI crearà una plataforma de recursos d’àmbit europeu per compartir les solucions més eficaces, de manera que puguin ser adoptades per altres mitjans. Les recomanacions estaran dirigides tant a mitjans de comunicació com a periodistes 'freelance'.

A Barcelona la sessió del 'focus group' es va fer el divendres 27 d’abril i hi van participar les periodistes Mercè Molist (periodista freelance), Susana Pérez (professora a l’URL i periodista 'freelance'), Victòria Miró (redactora de Tecnologia a TV-3) i Michele Catanzaro (especialista en ciència a 'El Periódico'). El conductor de la conversa va ser el consultor de l’IPI que dirigeix el treball, Javier Luque. Vaig poder assistir a la trobada que es va mantenir, que va ser de gran interès.

Tots els participants van aportar les seves experiències a les xarxes i el seu coneixement en la matèria arran de la seva tasca periodística en aquest àmbit. Més enllà de les històries particulars, el més rellevant són les conseqüències que l’assetjament comporta i les solucions per superar-ho i, sobretot, evitar els atacs. A banda dels efectes més personals en angoixa, inquietud i fins i tot por, destaquen els canvis en els hàbits de comunicació. També en el comportament a les xarxes socials, que es tradueix sovint en autocensura.

Un altre aspecte a tenir en compte és la soledat en què a vegades s’han d’afrontar aquestes situacions. En aquest sentit es va destacar que està organitzat i trobar el suport de les associacions a les quals la persona afectada pot pertànyer podria ser una ajuda. Una qüestió que sovint contribueix a facilitar la tasca de l’assetjador és el poc coneixement que en general els periodistes tenen de les eines informàtiques per protegir els seus equips i les seves comunicacions. En aquest aspecte donar formació als professionals sobre aquestes qüestions seria de gran utilitat així com algun tipus de manual d’instruccions sobre com gestionar aquestes situacions.


L’agreujant de ser dona


Luque va aportar un vídeo fet per l’IPI sobre missatges reals que les dones periodistes assetjades a les xarxes han rebut als seus mòbils o altres equips tecnològics en els darrers temps. Són d’una brutalitat esgarrifosa, amb amenaces gravíssimes i els pitjors insults que es puguin imaginar. Luque va recordar el cas de Selin Girit, periodista turca corresponsal de la BBC que, arran d’una campanya impulsada pel mateix alcalde d’Ankara, va ser objecte d’una fortíssima campanya a les xarxes socials que va durar setmanes i que suposaven que cada minut tenia al seu telèfon cinc amenaces de mort o de violació. Girit havia informat de les protestes ciutadanes contra el règim turc i la resposta de l’alcalde d’Ankara, Ibrahim Melih Gokcek, va ser acusar-la d’espia britànica. Els fets es remunten al mes de juny del 2013.

El cas és que segons les experiències recollides, els atacs a les xarxes contra periodistes són de diferent naturalesa en funció de si s’és home o dona. Les dones reben principalment insults de caràcter sexual, amenaces de violació, de mort, d’atacs a la seva família… En el cas dels homes les agressions digitals busquen bàsicament la desacreditació professional. La soledat de la qual parlava abans també té més efecte si les persones afectades treballen a la peça, és a dir, són 'freelance'. Com menor és la vinculació amb el mitjà o mitjans amb els quals es treballa, més difícil és trobar el seu empar. Per això, en aquests casos, pertànyer a una organització professional pot ajudar en aquest aspecte.


No li diguis «troll», digues-li «assetjador».


Per la tasca que l’IPI –i també altres organitzacions, com l’OSCE– ha fet sobre aquestes qüestions, Luque reclama un canvi de terminologia «que digui les coses pel seu nom». Així, no s’hauria de parlar de «trolls», sinó d’«agressors digitals». Explica que «troll» és un terme que s’ha popularitzat «i a vegades cau bé dir-li a algú que ho és. És una expressió que mola». En anglès «s’utilitza 'on line abusers', és a dir, agressors o assetjadors digitals». També defensa que no es parli de «víctimes», sinó «d’objectius» o, segons el terme en anglès, «targets». Dir-ne «víctima» pot culpabilitzar la persona afectada i no hauria de ser així.

La previsió de l’IPI és haver acabat a finals de setembre les visites a tots els països que formen part del projecte i haver-lo enllestit del tot a finals d’any. En les pròximes setmanes, Luque redactarà l’informe relatiu a la seva visita a Espanya.

19 abr. 2018

Una nova etapa

Francesc Ràfols
El dissabte 14 d’abril es va celebrar el VIII Congrés del Sindicat de Periodistes de Catalunya/Sindicat de Professionals de la Comunicació (SPC). Entre les qüestions que va decidir n’hi ha una que m’afecta personalment perquè m’hi van escollir com a nou president de l’organització. Per a mi és un repte important, no tant pel volum de feina a fer, que d’això ja hi anava sobrat, sinó per la responsabilitat i pel que significa de confiança dels companys i companyes envers mi. Només aspiro que d’aquí a quatre anys haver-me’n fet mereixedor.

En primer lloc vull agrair a les persones que han acceptat
D’esquerra a dreta, Enric Bastardes, Dardo Gómez, Ramon Espuny
i Francesc Ràfols, dirigents del SPC. (Foto: TAV)
acompanyar-me i que conjuntament farem equip per tirar endavant aquest projecte, que encarem amb il·lusió i ganes de contribuir a la millora global de la professió. Una llista amb gent jove, especialment dones, signe d’una necessària renovació. Lluitar contra la precarietat laboral i, en especial, la que afecta els periodistes a la peça i 'freelance'; i aconseguir d’una vegada la regulació de la professió per tal de tenir les eines suficients per garantir el dret de la ciutadania a rebre una informació veraç, plural i de qualitat són els eixos principals. Però no els únics.

Assolir aquests reptes no és una qüestió que impliqui només el sindicat. Des de l’any passat, l’SPC ha impulsat una unitat d’acció amb altres organitzacions del sector, com l’Associació de Dones Periodistes de Catalunya (ADPC), el Grup de Periodistes Ramon Barnils (GPRB), Som Atents i Solidaritat i Comunicació (SiCom) i més que s’hi vulguin afegir a treballar conjuntament. S’han tirat endavant diverses iniciatives, algunes de les quals han culminat en l’aprovació a l’Assemblea Oberta de Periodistes de l’11 de novembre passat del manifest «15 accions per a un periodisme digne», que el Congrés de l’SPC va assumir. També ho va fer amb les reivindicacions de les dones periodistes plantejades el 8 de març passat.

Les accions necessàries per fer un periodisme digne depenen de diferents administracions i institucions. Exigir que els seus gestors impulsin els canvis que se’n deriven és cosa del conjunt del sector. Cada cop som més gent demanant-ho. Però encara hem de ser molts més. Els poders que s’oposen a les nostres reivindicacions són forts i poderosos. I per tant, les nostres organitzacions també ho han de ser. Totes. I l’SPC també. Hem de tenir molts més companys i companyes afiliades al sindicat per tenir la força suficient, conjuntament amb la resta d’entitats, per aconseguir la protecció social dels col·laboradors i col·laboradores, el desenvolupament de l’article 52 de l’Estatut per regular a Catalunya el dret a la informació de la ciutadania de manera similar a com ho està a molts països d’arreu del món. Per disposar d’uns mitjans públics despartiditzats al servei de la ciutadania i no dels governs de torn. Perquè les pràctiques dels estudiants no es converteixin en un abús laboral. Perquè el conjunt dels mitjans de comunicació no estiguin al servei d’interessos polítics, econòmics i empresarials espuris com passa actualment en una gran majoria d’empreses informatives. Perquè es retirin les lleis mordassa que empresonen qui diu coses que no agraden els qui manen, i perquè els i les fotoperiodistes puguin treballar sense l’amenaça de rebre garrotades impunement. El reconeixement efectiu del Tercer Sector de la comunicació, que treballar en un mitjà sense ànim de lucre no vol dir que la gent que els produeix no hagi de viure’n. I així fins a les quinze accions que parlava més amunt.

Per a mi ser president de l’SPC ho visc com a una oportunitat de tornar a la professió moltes coses que m’ha donat. He après molt de companys i companyes, tant als mitjans on he treballat com dels que ho feien en altres empreses i hem coincidit més o menys sovint en l’exercici de la nostra tasca professional. També amb tothom amb qui he compartit activisme en el sector. A tots ells i elles els demano ara que m’ajudin –que ens ajudin– a revertir la difícil situació en què està avui el periodisme a Catalunya i Espanya. No és que fora tot siguin flors i violes, però almenys a molts llocs tenen eines que nosaltres no tenim, la regulació laboral del periodisme i la del dret a la informació. I en aquest context l’ajuda per assolir aquests reptes seria la seva afiliació al sindicat. Ens permetrà a tots plegats ser més forts.

No vull acabar aquest article sense agrair als meus predecessors el que he après amb ells. Han presidit el sindicat Enric Bastardes (1993-2001), Dardo Gómez (2001-2009) i Ramon Espuny (2009-2018). Amb l’ajuda de tothom que ha passat per les juntes executives que han liderat han convertit el sindicat en un dels referents de la professió. Tot és molt diferent de com era quan vam constituir el sindicat ara fa 25 anys. Les noves tecnologies, els nous usos informatius de la societat, la crisi de la premsa en paper, el descrèdit de la professió, la crisi…, han canviat el sector de cap a peus. Segurament cal modernitzar estratègies i maneres de treballar, però l’SPC segueix sent una eina útil. Un sindicat no és més que una associació de persones que s’agrupen per defensar els seus interessos comuns. I això és el que som i el que fem. Si l’SPC no existís, caldria inventar-lo. En qualsevol cas, companys i companyes, estic a la vostra disposició.


11 abr. 2018

Quan Johann es deia Juanito

Josep M. Ureta 
Un dels fenòmens més sonats de les darreres setmanes és el viratge de bona part de l’opinió publicada arran de la decisió del tribunal superior de l’Estat de Schleswig-Holstein de no acceptar, en part, l’extradició del president Carles Puigdemont sol·licitada pel jutge Pablo Llarena en aplicació d’una euroordre. En qüestió d’hores, tot allò que era convicció arrelada de que Espanya tenia raó i, per tant, Alemanya havia de lliurar l’expresident va esdevenir un reguitzell de retrets. Fins i tot, es proposava replantejar la pertinença d’Espanya a la Unió Europea. 

Aquesta tendència a trabujar quan el vent no va a favor no es cap
L'esquiador Johann Muehlegg, als Jocs de Salt Lake City 2002. 
novetat en la opinió pública espanyola. El model es l’habitual: es genera un corrent d’opinió que es presenta com a natural, majoritari i lògic. Es reitera tot el què es pugui fins a convertir-ho en convicció i amb aquesta aparença es reclama que un altre (sovint un organisme públic aliè) l’adopti sense dificultat. I si no succeeix, la reacció dels impulsors no és pas la de justificar el seu error sinó sospitar de les intencions de l’altre. 

Posem un exemple que afecti a estats d’ànim més que a drets individuals, per no ferir (ho semblarà igualment). Anem a Buenos Aires, el setembre del 2013, on es va reunir el Comitè Olímpic Internacional (COI) per triar la ciutat seu dels Jocs d’estiu del 2020. Tres candidates: Tòkio, Istanbul i Madrid

Des de feia mesos molt bona part de l’opinió pública espanyola s’anava engrescant amb la candidatura de la capital. Arguments no en faltaven, però el més reiterat i convincent era el de “nos lo deben y hemos hecho los deberes”. Era la tercera vegada que Madrid ho demanava oficialment: havia optat a ser seu el 2012 i va obtenir 31 vots i a la final va passar la guanyadora, Londres, segons es va dir per un error d’un vot atribuït a un membre grec del COI (la votació és formalment secreta, però sempre tenint en compte que es tracte d’un club selecte amb les seves formes). Va tornar-ho a intentar pels jocs del 2016, que van ser a Rio de Janeiro (Madrid, 32 vots). I a la tercera, durant l’esmentada reunió bonaerense, va guanyar Tokio 2020 (Madrid, 26 vots). El que va semblar més humiliant per als mitjans espanyols es que Madrid empatés en vots amb Istanbul, i perdés en el desempat. 

Anem pels deures fets. Es presentaven ja edificats tots els escenaris de la competició (força diners de l’Estat, la Comunitat i l’ajuntament), amb la voluntat genèrica de tractar bé als esportistes i, per buscar empatia, asseguraven que els Jocs serien “un empujón económico y moral para España”, que en aquells moments estava en recessió. 

Els mals tragos de Botella


Com passa sovint, d’aquella cimera es recorda molt més una banalitat, la "relaxing cup in the plaza mayor" de l’alcadessa Botella, que de les raons de pes que varen malmetre la candidatura. La primera garrotada de la sessió de presentacions i preguntes la va donar l’esportista britànic Adam Pengilly, practicant de skeleton i que havia guanyat un mundial de l’especialitat a Salt Lake City (no als seus Jocs d’hivern). En nom del comitè d’atletes va preguntar per l’Operación Galgo de sang contaminada d’esportistes espanyols, que s’havia intentat amagar. Poc després, el norueg Gerhard Heiberg, membre del COI i organitzador dels Jocs de Lillehammer del 1994, va dir que la resposta no el convencia i va insistir en el tema. 

Alguns, i potser amb un cert fonament, vàren veure en la pregunta del britànic Pengilly i com la va enunciar (“M’han dit que els pregunti...”) una implicació de la diplomàcia britànica, irritada per l’enfrontament, mesos abans, dels ministres d’Exteriors espanyol i britànic a compte, altra vegada, de Gibraltar, que havia sembrat de blocs de ciment les seves aigües jurisdiccionals per entorpir la navegació de vaixells espanyols. Si non è vero... 

L’error de fons va ser un altre. No entendre que la fórmula de Barcelona 92, desplegada fins a l’èxit de la cimera del COI d’octubre de 1986 ja no era vàlida. S’inspirava en com va aconseguir Juan Antonio Samaranch ser elegit com a president del COI (Moscou, 1980), i més tard va ser el model de referència per les tasques de seducció de la familia olímpica, les quals va dirigir Leopoldo Rodés. L’empresari barceloní, traspassat el 2015, va col·laborar amb l’alcalde de Madrid Ruiz-Gallardón, però no amb l’alcaldessa Botella, que va preferir el suport de Juan Antonio Samaranch Salisachs, directiu d’un banc d’inversions i més conegut entre els membres olímpics com a fill de l’expresident que com a practicant d’esports d’èlit. Val a dir que als postuladors de la candidatura no els va costar, aquesta vegada, diferenciar Madrid de Barcelona quan se’ls avisava que Espanya havia tingut Jocs no feia gaire. La reacció de la candidatura madrilenya en ser derrotada va ser l’esperada: “Nos han engañado; los del COI son unos tramposos corruptos; aquí no volveremos...” 


Relacions inconfessables de plutòcrates


Aquí rau la gran diferència entre el 1986 i el 2013. Ja no eren suficients les dots de relacions obertes o inconfessables amb els membres del COI. De fa anys, els esportistes tenen més pes que els polítics dels Estats. Recordem que el COI és un club privat que combina plutòcrates de cada país i de federacions internacionals. 

¿A què venia a tomb lo de la Operación Galgo? ¿I per què preguntaven esportistes de neu i gel i no d'altres modalitats, que era el que afectava l’operació policial espanyola? 

Doncs una oportuna memòria, sortís d’on sortís. (Parèntesi: la candidatura de Tòkio superava els 4.000 milions de dòlars de pressupost; l’espanyola, 1.400 milions de dòlar). Cal remuntar-se als Jocs d’hivern de Salt Lake City, on va aparèixer un esquiador de fons espanyol, Juanito Muehlegg, pertanyent a la federació murciana d’esquí (una regió ben muntanyosa, com sap tothom) que va acumular tres medalles d’or. En guanyar les dues primeres, el responsable de comitè olímpic espanyol, Juan Antonio Gòmez-Angulo es va ben vantar: “Es una medalla cien por cien española. Es tan nuestra como si [Muehlegg] hubiera nacido en España”. En guanyar les dues primeres, s’apressaren a trucar-lo el Rei Joan Carles i el president Aznar. La tercera medalla ja no la va poder recollir, els metges van exhibir un positiu per darbepoetina. I vet aquí que des de llavors Juanito es va tornar a dir Johann, com fins dos anys abans, quan el directius de l’esport alemany se’n van desfer per desconfiança. 

¿Ningú no va fer aquesta reflexió? Que en tinguem constància, les millors cròniques des de Buenos Aires varen ser les de Martí Perarnau, no debades un respectat i admirat exesportista d’èlit, que sí estava atent a l’opinió dels esportistes, i que va patir l’onada espanyolera d’aquells dies, on Televisió Espanyola va enviar a 40 persones, més els desplegats a la plaça de Colón, que al final varen tenir poca feina. 

En síntesi: un contagi colectiu mal fonamentat va generar l’onada i va amagar la falta de solidesa dels arguments. Amb totes les diferenciacions, fins que es va pronunciar el tribunal alemany sobre el cas Puigdemont, diaris i emissores anaven plens d’experts en dret processal alemany i en relacions bilaterals. Mirem i llegim el què s’està dient des de llavors. 

L'Agència Europea de Medicaments


Hi ha molts casos similars. Posem-ne un de ben recent per tal d’evitar que es digui que tot aixó es una manera de tornar al esgotador Madrid-Barcelona. Doncs no, aquí també tenim figues del mateix paner. 

Amb motiu del 'brexit', unes quantes ciutats de la part continental de la UE es van apressar a postular-se per acollir les seus comunitàries que havien de marxar de Gran Bretanya. Estava clar que l’Autoritat Bancària Europea (EBA en inicials angleses, llengua encara comunitària) havia d’anar a una capital de gran pes econòmic-financer. I va anar a París. Però la futura seu de l'Agència Europea de Medicaments (EMA, en anglès) tenia més pretendents. Ciutats grans i reconegudes per raons ven diverses. Bratislava i Fràncfort semblaven ser les millors col·locades entre una dotzena d’aspirants, segons la majoria de diaris, que donaven menys opcions a Milà, Copenhage o Barcelona. Els diaris de cada país, per cert, abonaven la seva candidata i una altra que els semblava tan o millor col·locada. Es va triar Àmsterdam i es va desfermar l’insuportable “es vèia a venir” o el detestable “tramposos”. 

¿Per què? Ens havien dit que Barcelona tenia molt bones opcions, destacant el clima, els nous centres de recerca biomèdica, que hi son, i lo sempre: gastronomia i una seu icònica (només els de la brometa deien que l’edifici Agbar era ideal per la AEM perquè té forma de supositori). Desenes de fotografies de ministres, consellers i alcaldessa mostrant-se com exemple d’unitat i, per sota, cadascú posant-se la bena abans de la ferida: si falla serà per culpa de la política de Madrid/BCN, per l’ordre previsible. 

Haver après de Buenos Aires 2013 i començar per saber qui és que decideix i com. Llavors eren les opinions dels esportistes. En aquest cas, els més interessats en triar, fent el lobi corresponent, eren els funcionaris de la AEM... i els seus administrats. Ras i curt: ¿Qui es creia que les multinacionals quimico-farmacèutiques no farien el seu lobi? I van assenyalar als països votants el que els convenia: el més a prop de Londres, que fos una ciutat cosmopolita avesada a tractar multinacionals i amb connexions fàcils per passar el cap de setmana a casa. 

Àmsterdam i el hàmster


El més sorprenent és que no es recordés l’experiència del 1995, quan Barcelona va ser candidata a seu de la llavors acabada de crear AEM. A Londres no li va costar guanyar i les raons son paleses: capital financera mundial. Però cal recordar també quina campanya vàren fer llavors els lobis de les multinacionals: “No vamos a favorecer a un país donde su industria local nos copia”. Una lectura --molt interessant per a periodistes-- de l’obra 'Los grupos de interés en España' (editorial Tecnos) dirigida per Joaquim Mª Molins hauria fet bon servei als informants del tema, sobretot el capitol dedicat a Farmaindustria, una patronal curosament repartida entre multinacionals i locals, sempre ben desavinguts. 

Un cop coneguda la designació d’Àmsterdam, l’opinió publicada va tornar al hàmster de la política. Ai, per cert, la darbepoetina de l’esquiador alemany ex-espanyol Muehlegg s’obté del hàmster xinès. Tot s’encomana.

10 abr. 2018

'Diari de Sabadell' i el periodisme de proximitat

Joan Brunet i Mauri
Dues característiques són les que ens permeten establir algunes de les principals diferències que es donen entre els mitjans de comunicació d’àmbit local (és a dir, premsa escrita, premsa i canals digitals, ràdio i televisió) i els mitjans de comunicació d’àmbit i difusió nacional i/o estatal.

La primera, que des dels mitjans de comunicació locals i
comarcals, pel seu propi caràcter i destinataris, és des d’on es fa un periodisme més de proximitat; un periodisme que parla del nostre entorn immediat; un periodisme que dóna notícia del què s’esdevé a prop nostre i que explica com som i com ens comportem com a col·lectivitat en tots els ordres i sentits; un periodisme a través del qual podem descobrir allò en què som forts i allò en què potser no ho som tant.

La segona diferència rau en què els mitjans de comunicació locals i comarcals són una autèntica escola de formació de periodistes pel fet que la notícia, l’actualitat, l’han d’anar a buscar al carrer i no pas esperar que els arribi a la redacció. D’aquesta manera es potencia un dels valors que crec que s’han perdut en l’exercici de la professió periodística: l’afany, el nas, per buscar la notícia, contrastar-la i descobrir –per poder-ho explicar millor-- què, per què i qui hi ha al seu darrera.

És des d’aquest punt de vista que el periodisme d’àmbit local i comarcal entronca amb aquell periodisme compromès amb la ciutadania; aquell periodisme que amb rigor vol explicar els fets i esbrinar-ne les causes; aquell periodisme de casa que ens ajuda a conèixe’ns una mica més perquè explica qui som, com som, què fem, com ens comportem... En definitiva, un periodisme que alhora és crític i cohesionador.

Aquests dos aspectes diferencials entre mitjans locals i nacionals i estatals als quals m’acabo de referir (proximitat amb la notícia i escola de formació de nous periodistes) són els que han regit al llarg de l’etapa de ‘Diari de Sabadell’ que fa uns dies tancava la seva singladura de 41 anys; etapa de la que se’n pot escriure i se n’escriurà molt i, com passa en tots els ordres de la vida, se’n explicaran també moltes coses... moltes de bones i d’altres potser no tant. Però d’allò que no en tinc cap dubte és que amb tots els seus encerts i amb totes les seves falles, la tasca feta pel ‘Diari de Sabadell’ fins la darrera edició sota l’ègida de Vallesana de Publicacions SA i pels professionals que hi treballaven, va estar guiada per la voluntat de servir a la ciutat i a la ciutadania.

Però la vida segueix i si el 29 de març finalitzava una etapa del ‘Diari de Sabadell’ (una mala notícia), aquest dimarts en començava una altra (una bona notícia) amb Novapress Edicions, S. L. com a empresa editora. Només desitjo que aquesta nova etapa del ‘Diari’ sigui plena dels èxits i dels encerts que una ciutat com la nostra reclama i es mereix. I que ningú no en tingui cap dubte: en la consecució d’aquest objectiu tots hi estem implicats.

Llarga vida a ‘Diari de Sabadell’!

9 abr. 2018

El chapapote de Cifuentes

José Sanclemente
La corrupción es como el chapapote que emerge en la superficie del mar y se deposita sobre las playas cuando hay un vertido de petróleo. El contaminante se hace bien visible y la pasta de alquitrán se puede recoger con esfuerzo, pero el océano se traga buena parte del líquido oleaginoso y devasta el bioma marino sin que tengamos conocimiento preciso de ello, simplemente porque no está a la vista.

Estos días ha emergido el chapapote del máster de Cristina Cifuentes. 'Eldiario.es' descubrió el vertido contaminante de las graves irregularidades que se dieron para que obtuviera un título en condiciones tan limpias como cualquier alumno de a pie.

Los periodistas tienen la obligación de denunciar los tratos de favor a los políticos, los amaños que éstos pergeñan con las instituciones prevaliéndose de su poder y, por supuesto, los fraudes y engaños que cometen con los ciudadanos.

Eso es lo que han hecho los periodistas de 'Eldiario.es'. Mostrarnos el chapapote con el que Cifuentes ha pretendido llenar de porquería a toda la Universidad Rey Juan Carlos, a buena parte de la Asamblea de Madrid y a toda la sociedad.

Si por un título es capaz de contaminarlo todo, ¿de qué puede ser capaz esta política que, según ella, no asistir a clases en un máster presencial, no examinarse de las asignaturas y presentar “un sencillo trabajo” en diez minutos, que no aparece, le resulta de lo más natural en su condición? Pero eso es solo el chapapote que hoy se ha podido recoger en parte, la contaminación sigue ahí en medio del océano corrompiendo el bioma marino. Su matriculación fuera de plazo, las actas con las notas cambiadas irregularmente, el documento de titulación con firmas falsificadas de las docentes, la connivencia con ciertos profesores… todo eso está emergiendo a la superficie y cada día habrá que recoger más porquería de la playa.

Es tremendo que por contarlo los periodistas Raquel Ejerique e Ignacio Escolar se vean amenazados por la contaminadora Cifuentes con una querella “criminal” y que pretenda silenciarlos para que ella siga intoxicando a su placer.

Fijarse en el dedo en lugar de en la luna


Le atribuyen a Orwell la frase de que periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques y qué mejor que intentar impedirlo con una petición de prisión para los periodistas que cuentan lo que a Cifuentes no le interesa que se cuente. Pero en este caso la presidenta de la Comunidad de Madrid ha dado en hueso y eso no va a pasar. Todavía queda mucho chapapote por recoger y los periodistas, me consta, van a remover hasta el fondo del océano para que el agua sea más clara y esté libre de porquería.

En ese contexto es preocupante que algunos medios de comunicación --no todos pero quiero destacar el lamentable papel de la televisión pública española-- hayan tardado en reconocer que había una gran mancha de chapapote vertida por Cifuentes cuando llevaban días mostrándolo los periodistas de 'Eldiario.es'. Otro medio, 'El Mundo', ha decidido apostar por indagar en las fuentes de los periodistas en vez de investigar el fraudulento máster. Apuntar al dedo en lugar de a la luna. No sé si lo ha hecho para promover una nueva teoría de la conspiración o para disculpar a la contaminante Cifuentes; el caso es que ella y el PP enseguida se han apuntado a la hipótesis del contubernio.

Pero qué más da si el vertido de petróleo sigue fluyendo como los hilillos del 'Prestige' y no nos aprestamos a taponarlo. Nos vamos a llenar todos de porquería, también alguna prensa. Si no nos ensuciamos las manos recogiendo el chapapote y cerramos la fuga pronto, la fauna marina morirá contaminada.


14 mar. 2018

Cosas que no vivirás si eres periodista hombre (El machismo en las redacciones - 2)

Elena Parreño Gala
Cuando acabas la carrera de periodismo, poco supones que tu condición de mujer te dificultará el camino en una profesión ya de por sí precarizada. Pero lo aprendes pronto. Después de más de 13 años en la profesión y de haber pasado por varias redacciones, puedo decir que el machismo impera en forma de abuso de poder.

Fui becaria en una emisora de radio estatal donde no cobraba nada y mi jefe me compensaba invitándome a comer a menudo. Este hombre escogía a las becarias en función de su físico, algo que descubrí un día cuando en la redacción un compañero y él se reían de las fotos de los currículos y acabaron escogiendo a la chica de los pechos grandes. Este hombre me echó del programa cuando empecé a salir con un chico. Después le dieron un programa en una televisión local y me ofreció una sección remunerada. El primer día le dijo al estilista que me vistiera sexy, y cuando le pedí explicaciones me dijo que los espectadores (hombres obviamente) cuando ven la tele quieren ver carne. Al día siguiente no volví. 

En mi insistencia por encontrar un trabajo remunerado y digno como periodista, entré en una pequeña editorial de revistas. Allí el jefe era un hombre y todas las trabajadoras eran mujeres. Las despreciaba y gritaba constantemente, y ellas lo denunciaron. Ganaron el juicio y yo fui como testigo a petición de su abogado, quería que explicara mi experiencia al juez: yo trabajé allí sólo un mes, hasta que en el "amigo invisible" de Navidad, él me regaló un lápiz con forma de pene. "Alguien te ve estresada", me dijo. Al día siguiente no volví. 

La dignidad cuesta cara


Me quedé sin trabajo y pasé auténticos problemas económicos. La dignidad cuesta cara. Después de unos años haciendo sustituciones y trabajos temporales, entré a trabajar en la redacción de un gran diario catalán, un diario progresista. Allí los más de 100 trabajadores tenían contratos dignos. Empecé a colaborar y pronto logré trabajos fijos que me obligaban a ir cada día a la redacción. Entonces me hicieron autónoma dependiente, una situación única en aquella redacción. No me contrataban. Y me quedé embarazada. Como autónoma, la prestación de baja por maternidad era una vergüenza, así que a los 15 días de dar a luz volví al trabajo diario en la redacción. Algunas veces llevaba a mi hija para poder darle el pecho allí mientras trabajaba, y esto rodeada de gente con condiciones de trabajo dignas y con derechos. Fue duro. El agravio comparativo de mi situación me hería la autoestima y encontré un trabajo mejor. 

Los comentarios sobre mi físico o mi forma de vestir han sido una constante en mi carrera, siempre por parte de hombres. Tuve un jefe que, a los dos días de entrar a trabajar, me escribió un wasap para preguntarme por el significado de mis tatuajes. "No le contestes", me dijeron mis compañeros, "no eres la primera que lo sufre". Otro jefe cuando me veía me decía: "¡Ay si tuviera 20 años menos!". Tampoco es normal que te bloqueen la puerta para provocar el contacto o que te hagan masajes sin pedirlo. Señores periodistas: vuestras compañeras no tenemos tan mal las cervicales, duele más la dignidad. Señores periodistas: las becarias no vienen para el placer de vuestros ojos ni las insinuaciones impunes de vuestros flirteos. Vienen a estudiar periodismo, aunque lo primero que aprendan sea que ser mujer y joven en una redacción es un deporte de riesgo. 

Estando en el gran diario progresista, recuerdo la llegada de una tanda de becarios, tres chicos y una chica. A ella la pusieron en la sección del Corazón y ellos pudieron escoger entre Política, Economía y Sociedad. Ella no tuvo opción. ¿Habéis sentido alguna vez vergüenza de levantaros hasta una impresora por si alguien os soltaba algún improperio? Yo sí, siendo becaria, y conozco a otras. También tuve un compañero, un hombre de renombre, que cuando hablaba con las chicas, nunca nos miraba a los ojos. Lo comentábamos entre nosotras, él le hablaba a nuestros pechos. 

Tener que demostrar el doble


Hoy, cuando veo a una becaria en peligro de "babas", no puedo evitar ponerme a su lado y verme como en un espejo, e indignarme sabiendo que es pura discriminación de género, que los chicos becarios nunca pasarán por esto, que tendrán reconocimiento profesional mucho antes y no serán juzgados por su físico. ¿Por qué tenemos que demostrar el doble que tenemos talento? ¿O que podemos hacer el trabajo bien hecho vistiendo como nos dé la gana? No tenéis derecho a menospreciarnos o hablar por encima de nuestras voces en las reuniones. 

Después de 13 años en la profesión, sé defenderme a la primera de cambio. Pero duele mirar atrás y ver cómo aquella reciente licenciada aprendió a hostias de machismo. Como mujer, he vivido situaciones que ningún hombre sufrirá nunca. Por eso paré el día de la huelga del 8-M. Y para muchas compañeras de profesión, ya no hay marcha atrás. #ProuPeriodismeSexista #StopPeriodismoSexista.